Lo esencial
- Fundada en Madrid en 1846, la maison Loewe celebra casi dos siglos de alta marroquinería.
- La firma española reedita sus emblemáticos it-bags como el Amazona 180, el Flamenco y el Puzzle.
- Los nuevos directores creativos Jack McCollough y Lazaro Hernandez reinterpretan el patrimonio de la marca.
Fundada a mediados del siglo XIX por artesanos marroquineros madrileños, la maison de lujo española Loewe alcanza el hito de sus 180 años de existencia. Con este motivo, la firma repasa dos siglos de saber hacer, innovaciones técnicas y audacia creativa. Desde su primer taller en la Calle Lobo hasta las pasarelas internacionales, la historia de Loewe ilustra la exitosa metamorfosis de un taller artesanal en un referente mundial de la moda.
A través de este extraordinario aniversario, la maison ibérica no se limita a mirar con nostalgia su pasado. Al contrario, orquesta un diálogo dinámico entre sus archivos históricos y la creación contemporánea. Al confiar la reinterpretación de su patrimonio a los nuevos directores creativos Jack McCollough y Lazaro Hernandez, Loewe afirma su voluntad de proyectar su legado secular hacia la modernidad. Este viaje temporal pone de relieve la constante excelencia del trabajo del cuero, la minuciosidad de los ensamblajes y la capacidad de la firma para captar el espíritu de cada época sin perder jamás su identidad fundamental.
De los orígenes madrileños al reconocimiento real
De los orígenes madrileños al reconocimiento internacional
La historia comienza en 1846 en el corazón de la capital española. En su taller de la Calle Lobo, varios artesanos marroquineros se asocian para diseñar pequeños accesorios de cuero con un acabado impecable. Pitilleras, joyeros, marcos y monederos conquistan rápidamente a una clientela de conocedores. Veinticinco años más tarde, el artesano marroquinero alemán Enrique Loewe Roessberg se une al colectivo y da su nombre a la marca, aportándole una rigurosidad técnica y una metodología innovadoras. En 1892, la apertura de la primera manufactura con tienda a pie de calle consolida el renombre de la firma entre la élite europea. Cuando el rey Alfonso XIII le otorga el título de proveedor oficial de la Real Casa, la notoriedad de Loewe cruza definitivamente las fronteras de la península ibérica.
La ubicación inicial en la Calle Lobo se enmarca en un Madrid en plena efervescencia artesanal, donde los gremios profesionales perpetúan las técnicas tradicionales del trabajo de las pieles. El encuentro entre la gran tradición española del cuero y la visión metódica de Enrique Loewe Roessberg crea una sinergia única. La aportación germánica introduce estrictas normas de exigencia en cuanto a la elección de materiales, el corte y la precisión de las costuras, al tiempo que sublima el trabajo de pequeñas piezas de ebanistería y marroquinería de precisión.
El establecimiento de la primera manufactura-boutique en 1892 marka el surgimiento de un concepto innovador para la época: reunir bajo un mismo techo los talleres de fabricación y el espacio de venta dedicado a la clientela. Este acercamiento físico entre el artesano y el cliente favorece un servicio a medida y refuerza la imagen de excelencia de la marca. El reconocimiento otorgado por el rey Alfonso XIII no constituye únicamente una distinción prestigiosa: valida la concesión de una cédula real que impulsa a la maison entre las firmas de lujo más importantes de Europa, atrayendo a una aristocracia internacional en busca de objetos refinados y duraderos.
El arte de la escenografía y el auge de los escaparates icónicos
El auge de la maison se acompaña de una atención constante a la presentación y a la experiencia visual. En 1939, Loewe inaugura su tienda insignia en la prestigiosa Gran Vía de Madrid, marcando un hito clave en su expansión geográfica. Entre 1945 y 1978, el director artístico José Pérez de Rozas infunde un espíritu teatral a los escaparates madrileños de la firma. Esperados cada temporada por ciudadanos y coleccionistas, estos montajes transforman los puntos de venta de la marca en auténticos destinos culturales.
La apertura de la flagship de la Gran Vía en 1939 se inscribe en un momento de gran afirmación arquitectónica. Esta emblemática arteria de la capital española se convierte en el escenario de una nueva forma de expresión comercial donde el lujo se expone con elegancia. Bajo la dirección artística de José Pérez de Rozas de 1945 a 1978, la marca redefine los códigos de la presentación comercial. Pérez de Rozas concibe los escaparates como auténticos decorados teatrales o galerías de arte en miniatura, combinando estructuras escultóricas, iluminaciones estudiadas y dramáticos juegos de texturas.
Estas cautivadoras instalaciones visuales no sirven únicamente para presentar las últimas creaciones de marroquinería; instauran un diálogo cultural en el corazón de la ciudad. Los escaparates de la Gran Vía se convierten en un punto de encuentro imprescindible para los apasionados del diseño y el gran público, inscribiendo de forma duradera a Loewe en el paisaje artístico y urbano de Madrid. Este dominio temprano de la escenografía comercial prefigura la importancia que la maison seguirá otorgando, a lo largo de su historia, al estrecho vínculo entre creación estética, espacio de exposición y experiencia del cliente.
Tres bolsos icónicos en el corazón de las celebraciones
Creaciones emblemáticas inscritas en la historia de la moda
Paralelamente a su arraigo arquitectónico, la maison da forma a la historia del diseño a través de modelos de marroquinería que se han convertido en objetos de culto. La campaña de aniversario fotografiada por Talia Chetrit destaca esta continuidad estilística al reunir a figuras como Julia Garner, GISELLE, Salma Abu Deif, Kara Wai, Sissy Spacek y Kara Walker. A su lado se exhiben tres bolsos emblemáticos que representan otras tantas épocas destacadas: el clutch Flamenco nacido en los años 80, el bolso Puzzle introducido en 2015 y el histórico Amazona. El mítico bolso Amazona 180 se revela reinventado por Jack McCollough y Lazaro Hernandez en nuevos formatos y colores.
Cada uno de estos tres modelos encarna una etapa crucial en la búsqueda estética y técnica de la maison. El Amazona, creado inicialmente para ofrecer a las mujeres un bolso a la vez flexible, funcional y refinado, sigue siendo la piedra angular de la marroquinería de Loewe. Su reinterpretación bajo el nombre de Amazona 180 por el dúo Jack McCollough y Lazaro Hernandez aporta una visión contemporánea a sus proporciones, desplegando nuevas paletas cromáticas y volúmenes rediseñados, al tiempo que preserva su emblemática estructura de cuero.
El bolso Flamenco, diseñado en los años 80, se distingue por sus característicos fruncidos y la extrema suavidad de sus pieles, evocando el movimiento y la fluidez de la cultura española de la que toma su nombre. Por su parte, el bolso Puzzle, lanzado en 2015, representa una proeza de la ingeniería moderna: su construcción geométrica, compuesta por piezas de cuero cortadas con precisión, permite plegar el bolso por completo o llevarlo de múltiples maneras. La campaña capturada por la fotógrafa Talia Chetrit reúne estas piezas maestras en torno a un elenco ecléctico que incluye a Julia Garner, GISELLE, Salma Abu Deif, Kara Wai, Sissy Spacek y Kara Walker, celebrando una atemporalidad que trasciende generaciones y expresiones artísticas.
La alianza de la artesanía de excepción y la innovación estilística
La longevidad de Loewe se basa en la transmisión continua de gestos técnicos complejos en sus talleres. La transformación de los cueros más nobles exige un saber hacer minucioso, que va desde la rigurosa selección de las pieles hasta el ensamblaje preciso de las piezas de marroquinería. Este dominio artesanal permite a la firma combinar la ligereza de las estructuras con una durabilidad excepcional, asegurando la longevidad de sus creaciones a lo largo del tiempo.
La integración de nuevos lenguajes creativos por parte de los sucesivos directores artísticos atestigua un equilibrio preservado entre tradición e innovación. Ya sea deconstruyendo la estructura de un bolso clásico o explorando nuevas técnicas de teñido y curtido, la maison aplica un enfoque donde la experimentación plástica respalda la utilidad funcional. Este compromiso con la artesanía artística se manifiesta en la confección de cada pieza, convirtiendo el cuero en un medio de expresión artística por derecho propio.
Un patrimonio vivo celebrado entre cultura y création
Un homenaje contemporáneo a casi dos siglos de saber hacer
Para celebrar sus 180 años, la firma presenta también una colección cápsula dedicada de prêt-à-porter y pequeña marroquinería. El vestuario rinde homenaje a la figura del león, traducción literal de la palabra « loewe » en alemán, reinterpretada en forma de delicados bordados, incrustaciones en el cuero o charms. Firme defensora de los oficios artísticos, la marca dedica en paralelo un dossier titulado « 180 Years of Craft » en el undécimo número de su revista impresa, desvelando fascinantes archivos del estudio madrileño. El actor Antonio Banderas presta su voz a una película de animación que recorre las grandes etapas de esta saga artesanal. Este relato poético recuerda que, mucho antes del advenimiento de los medios de comunicación modernos, Loewe ya se dedicaba a elevar la artesanía del cuero a la categoría de arte.
La colección cápsula diseñada para este jubileo destaca el león, un símbolo heráldico directamente ligado a la etimología del nombre alemán aportado por Enrique Loewe Roessberg. Los artesanos de la maison despliegan toda su virtuosidad para plasmar este motivo felino en el prêt-à-porter y la pequeña marroquinería: bordados de alta precisión sobre tejidos preciosos, complejas incrustaciones aplicadas directamente sobre el cuero y charms metálicos esculpidos enriquecen las siluetas de la temporada.
Como complemento a estas creaciones de vestuario, la maison reafirma su compromiso cultural a través del undécimo número de su revista impresa. El dossier « 180 Years of Craft » ofrece una inmersión documentada en la historia de los talleres de Madrid, desvelando bocetos de archivo, fotografías de fabricación de la época y documentos históricos inéditos. Por último, la película de animación narrada por el actor Antonio Banderas aporta una dimensión narrativa y emocional a estas festividades. La emblemática voz del actor guía al espectador a través de los momentos fundacionales de la firma, celebrando el gesto manual y la transmisión del patrimonio que hacen de Loewe un referente internacional de la alta marroquinería.


