El piloto monegasco Charles Leclerc y su esposa Alexandra Saint Mleux disfrutan plenamente del parón estival del Campeonato Mundial de Fórmula 1. Alejados temporalmente del ajetreo de los circuitos y de la presión de la competición, los dos recién casados han puesto rumbo a las aguas turquesa de Cerdeña. A bordo de su yate bautizado Sedici, la pareja se concede un paréntesis idílico e íntimo en pleno corazón del Mediterráneo.
Una dulce escapada marítima por la Riviera sarda
Cambiando por unas semanas el asiento de su monoplaza rojo por el timón de su embarcación de gran eslora, el campeón de la Scuderia Ferrari saborea el placer de una navegación serena. Acompañados por su fiel teckel llamado Leo, la pareja disfruta del sol radiante y de la quietud de las calas italianas. Esta estancia en el mar ofrece un entorno majestuoso, perfecto para recargar energías lejos de los focos.
En la cubierta de popa del yate, se respira una atmósfera relajada y radiante. Avistada durante la preparación para una sesión de paddle surf, Alexandra Saint Mleux luce una silueta espléndida que atestigua la dulzura del momento. Tras sus sonadas apariciones públicas durante el Gran Premio de Hungría luciendo atuendos holgados y elegantes, la joven deja entrever los comienzos de un nuevo capítulo en su vida familiar.
Momentos de complicidad inmortalizados en alta mar
Atento y cómplice, Charles Leclerc se ha improvisado fotógrafo de a bordo para capturar estos instantes suspendidos en el tiempo. Sin artificios ni declaraciones formales, estas instantáneas tomadas al vuelo comparten con total sencillez la apacible felicidad de la pareja. Los aficionados al deporte de motor y los allegados a la familia ven en ellas una confirmación natural y emotiva de este feliz acontecimiento futuro.
Esta escala mediterránea reúne todos los códigos del lujo contemporáneo, combinados con una autenticidad refrescante. Para seguir la actualidad exclusiva y acceder a las funciones de su cuenta, puede utilizar los accesos Suscribirme o Iniciar sesión para no perderse nada de los relatos de este verano.
La valiosa calma antes del regreso a los circuitos
Este paréntesis soleado supone una etapa esencial antes de afrontar la segunda parte de la temporada. El piloto monegasco reanudará la competición en el exigente trazado de Zandvoort durante el Gran Premio de los Países Bajos, previsto del 21 al 23 de agosto de 2026. Un contraste deslumbrante entre la serenidad de las costas sardas y la intensidad de la pista, donde Charles Leclerc afrontará los próximos compromisos en el punto álgido de su forma y con la mente serena.

