La temporada de resultados semestrales ha dictado sentencia: tras dos años de retroceso, el lujo francés vuelve al crecimiento, pero con una recuperación frágil y muy desigual de un grupo a otro. LVMH, Kering y Hermès publicaron a finales de julio sus cuentas, que dibujan la misma imagen: la de una recuperación real que aún depende de unos pocos motores.
- LVMH: 38,6 mil millones de euros de facturación en el primer semestre, +2 % en orgánico, con una aceleración del +3 % en el segundo trimestre
- Kering: 7,22 mil millones de euros, +1 % en comparable, primer trimestre de crecimiento en tres años
- Hermès: 8,2 mil millones de euros, +6 % a tipos de cambio constantes y una rentabilidad operativa del 41 %
- La señal: la moda y marroquinería de LVMH vuelven a territorio positivo, Gucci limita su retroceso, pero China sigue rezagada
LVMH: la moda y la marroquinería vuelven por fin al crecimiento
Publicadas el 27 de julio, las cuentas del número uno mundial registran 38,6 mil millones de euros en ventas en el semestre, un aumento orgánico del 2 %, con una aceleración del 3 % en el segundo trimestre (4 % excluyendo el impacto del conflicto en Oriente Medio). El resultado operativo recurrente se sitúa en 8,7 mil millones de euros, con un margen que se mantiene en el 22,5 %, y el beneficio neto atribuible al grupo alcanza los 5,7 mil millones de euros, estable en un año.
El hecho destacado se encuentra en la división estrella: la moda y la marroquinería vuelven al crecimiento tras varios trimestres de contracción, impulsadas en particular por Christian Dior, donde las primeras prendas diseñadas por Jonathan Anderson ya han llegado a las tiendas. El 3 de diciembre se pagará un dividendo a cuenta de 5,50 euros por acción.
Kering: el primer trimestre positivo en tres años
El 28 de julio, Kering publicó un semestre de 7,22 mil millones de euros, un 3 % menos en datos reportados, pero un 1 % más en comparable. El segundo trimestre se sitúa en 3,65 mil millones de euros, con un aumento del 2 % en comparable: es el primer trimestre de crecimiento del grupo en tres años. El margen operativo recurrente se sitúa en el 12,8 %, es decir, 921 millones de euros.
Gucci, de la que depende la mayor parte de la trayectoria del grupo, limita su retroceso comparable al 2 % en el segundo trimestre, frente a las caídas de dos dígitos del año pasado, con una demanda que sube un 9 % en Norteamérica. La marca generó 1,41 mil millones de euros en el trimestre, mientras que las primeras colecciones de la era Demna acaban de llegar a las tiendas. La reconquista del mercado chino, por su parte, está aún por realizar.
Hermès: la demostración de fuerza habitual
El 29 de julio, Hermès volvió a jugar en su propia categoría: 8,2 mil millones de euros de facturación semestral, un 6 % más a tipos de cambio constantes (2 % a tipos corrientes), con una rentabilidad operativa recurrente del 41 % de las ventas, a pesar de un efecto de cambio negativo de más de 360 millones de euros. El resultado operativo recurrente alcanzó los 3,35 mil millones de euros y el beneficio neto se mantuvo en torno a los 2,2 mil millones.
La marroquinería, que representa aproximadamente la mitad de los ingresos, crece un 10 % en el segundo trimestre. La firma parisina de guarnicionería confirma así lo que lleva demostrando desde el inicio de la desaceleración: un modelo de escasez organizada que absorbe los ciclos mucho mejor que las maisons que dependen de la renovación creativa.
Nuestra visión
Tres publicaciones, tres velocidades, pero la misma lección. La recuperación del lujo existe, pero no es generalizada: se apoya en la marroquinería, en el regreso de los compradores estadounidenses y en algunas reactivaciones creativas, mientras la demanda china tarda en despertar. Tanto para LVMH como para Kering, lo que está en juego en los próximos meses no dependerá tanto de las cifras como de la acogida dispensada a las nuevas direcciones artísticas, Anderson en Dior, Demna en Gucci, cuyas colecciones no desplegarán todo su efecto hasta finales de año. Hermès, por su parte, sigue demostrando que, en materia de lujo, la disciplina de la oferta vale más que la carrera por el volumen.
